Cuál es exactamente la receta de las patatas bravas


Hace ya 3 años, cuando llegué a Barcelona y fui al primer bar de turno a comer mi tapa favorita, me quedé muy sorprendida observar que en lugar de la salsa roja que había acostumbrado a devorar toda la vida me pusieron una ración de patatas con all i oli. 

A mí el  all i oli me gusta como al que más, pero la verdad es que ese plato distaba mucho de mi concepción de patatas bravas. 

Con los días observé que la situación se repetía, llegando a  acuñar el término conocido como “patatas nosferatu”.



* Patatas Nosferatu: Dícese de aquellas que están compuestas por un chorretón de all i oli fortísimo, y cuyo picor proviene de la excesiva cantidad de ajo que contiene. Después de su ingesta se produce el llamado “efecto nosferatu” que consiste en que podrías matar a Drácula con sólo decirle hola con ese alientaco a ajo, por no hablar de lo que repite, claro. 

De dormir cara a cara con tu pareja olvídate, porque ni un buen cepillado de dientes ni un Listerine consiguen mitigarlo del todo, es como si volviera de las profundidades del mal.

Había visto patatas bravas con mahonesa, con “un poco” de all i oli, con tabasco, con pimienta, con pimentón, pero esta nueva concepción sin tomate me dejó atónita. 

Según wikipedia, tengo razón, pero ¿qué opináis vosotros? ¿Me estaban timando con las patatas que pedí o es que realmente no existe ningún tipo de consenso con la salsa? ¿Están desapareciendo los hosteleros de las recetas caseras?

Muchos catalanes me habían recomendado ir al Bar Tomás, en el que corre el rumor de que se comen “las mejores bravas de Barcelona“, así que este fin de semana dije que no tenía perdón de Dios y me acerqué a probarlas. 

La verdad es que con lo bien que me habían hablado de ellas, no cumplieron mis expectativas para nada.

Se trataba de una ración bastante peque de patatas con All i Oli que también tenían una salsa ultraaceitosa que picaba como un demonio (que picaran fue lo que más me gustó, la verdad). Me dio ligeramente la sensación de que la imagen actual dista de lo que en su tiempo fue un bar de barrio de ambiente familiar.


¿Cómo definir qué son bravas y qué no? Cabe mencionar una anécdota muy buena que nos contó el Marketing Manager de Moritz en una charla a la que fui hará algún tiempo. 

Se ve que el famoso escritor Quim Monzó visitó La Fábrica de Moritz y pidió una ración de bravas. Al probarlas, dijo que eso ni eran bravas ni eran nada, que las llamaran como quisieran, pero que eso bravas no eran. 

Así surgió un debate que acabó cambiando el nombre de las patatas bravas a Patatas Pfaffenhoffen y añadiendo a la carta una receta más fidedigna de bravas, que si son las que he probado en el Velódromo, están buenísimas.

Pero no creáis que he decidido acabar aquí. Le he preguntado a un experto. Y nada mejor para esto que un blogger gastronómico

¿Cuál es para tí la receta de las patatas bravas? ¿Con tomate o sin tomate?


-A mí me gusta tanto la receta tradicional (con pimentón, harina y aceite) como la que le añade salsa de tomate. No tienen nada que ver una con otra, pero me quedo con ambas.

Aconséjame algún sitio de Madrid para ir a comerlas y también te tu tierra, Salamanca. ¿Y qué opinas de las de Barcelona?

- En Madrid hay una cadena que lleva un porrón de años y se llama ‘Las Bravas’. La salsa es secreta, y no la usan sólo para las patatas, sino en tortilla, oreja… Hace honor a su nombre porque es brava de verdad. También son famosas las de ‘La Tasquita de enfrente’ y las de ‘Docamar’, pero no las he probado.



En Barcelona sólo probé las de ‘Bohemic’, deliciosas, aunque ya viste que le añaden mayonesa… Yo no soy nada purista :) Probé hace años las del ‘Tomás’ y no parecieron nada del otro mundo…
En mi tierra, Salamanca, hay varios sitios donde las hacen de mareo, aunque no se parecen en NADA: las del ‘Sevilla’, las del ‘Tenderete’ y las del ‘Papas’.

¡La verdad es que es un mundo!

Y tanto que es un mundo Marta. Lo que está claro que he aprendido es que no se puede establecer un Dogma sobre las Patatas Bravas, ya que cada uno tiene su receta y para gustos, los colores. Tengo que decir que he seguido probando patatas por toda Barcelona y sí que he encontrado sitios con recetas distintas, pero aún me sigo encontrando con algunas “patatas Nosferatu” de vez en cuando. 

Creo que el encanto reside en que el restaurador haga una receta con ingenio que sepa captar a su público. Yo, por mi parte, las preferiré hasta la muerte con su salsa roja y bien picantitas.

Por cierto, si vivís en La Ciudad Condal y sois fans de esta antonomásica tapa, os recomiendo fervientemente estos blogs, con el que he descubierto varios lugares nuevos que parecen muy interesantes. 


Coincido en la opinión de todos los mencionados en el artículo y añado de mi colección personal las del Velódromo, que me parecieron muy caseras y fidedignas a mi receta ideal.

¿Nos recomendáis algún sitio más? Prometo que, como fanático de las patatas bravas que soy, lo probaré.

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