Mi hijo y yo tenemos piojos. ¿Cómo eliminarlos?

Cómo eliminar los Piojos

Desde la enseñanza básica que no tenía piojos, y por lo mismo nunca creí que a mis treinta y tanto volvería a “contagiarme” y mucho menos a contagiar a mi pequeño.

Todo empezó cuando me desperté con una tremenda picazón en mi espalda y orejas… luego me llene de un pequeño sarpullido, y creí que era una alergia. O tal vez que la caspa que nunca me abandona del todo.

Cada día me picaba más y más la cabeza, el cuello y las orejas. ¿Y yo qué hacía? Utilizaba cada día más y más champú anticaspa, pero nada, la cabeza me seguía picando y mi piel estaba más roja e irritada.

Al cabo de una semana mi hijo comenzó a rascarse muy seguido la cabeza, cosa que nunca hizo antes, ante lo cual mi marido dijo:

“¿no tendrá piojos? se rasca demasiado la cabeza”, a lo que yo respondí: “¡imposible!”, pero la inquietud ya estaba en mi mente.

Revisé la cabeza de mi hijo, pero no tenía certeza. Sin embargo, que era tanto lo ambos nos rascábamos, que decidí comprar un shampoo pediculicida.

Seguí las instrucciones al pie de la letra y cuando comencé a pasar el peine limpiador, vaya sorpresa, al principio me dio tremendo asco y después enojo, porque tenía certeza de quién nos había infestado.

Aparte de estar avergonzada, creí que nunca terminaría con la limpieza de nuestras cabezas, era una auténtica pesadilla de piojos.

La limpieza de mi hijo fue sencilla, es pequeño y tiene el cabello corto. En cambio yo, tengo una tremenda melena, con un estilo un tanto “afro”.

En esos momentos desee mucho poder tener a una persona que me pudiera ayudar. Al final, tardé alrededor de 2 horas en limpiar mi cabello, pero valió la pena: Al cabo de 2 días ya se había ido el sarpullido.

Tras la segunda aplicación, prácticamente desapareció la picazón.

Espero que en el futuro pueda recordar esta experiencia como algo treméndamente gracioso, aunque aún no me recupere del impacto.

De lo que sí estoy segura, es que no volveré a confundir la pediculosis con caspa ni con una alergia.


Piojos y liendres

Para todos aquellos, que al igual que yo, se han sentido avergonzados con el hecho de contagiarse con piojos quiero darles algunos consuelos:
  • No necesariamente el contagio de piojos es un reflejo de falta de higiene, es más; está comprobado que prefieren los cabellos limpios, porque les permite adherirse mejor. 
  • Hoy en día existe una amplia oferta de productos muy eficaces para eliminarlos. 
  • Los que dan mejores resultados contienen Piretrinas y en especial la Permetrina
  • Siempre se deben seguir las instrucciones al pie de la letra, y terminar la limpieza con una Lendrera, que es un peine metálico con púas cilíndricas. 
  • Los piojos son insectos, no vuelan y no tienen alas. Se contagian por el contacto, la cercanía. Por ello, los niños son siempre más afectados, dada la naturaleza de sus juegos. 
  • Solo se contagia entre personas, los animales no contagian piojos a los seres humanos. 
  • La pediculosis no es una enfermedad es una infestación, y debe tratarse como tal. 

Existen 3 tipos de piojos en los seres humanos: piojos de la cabeza (pediculus capitis), el piojo del cuerpo (pediculus corporis) y el piojo púbico o ladilla (phthirus pubis). Los Pediculus capitis no producen enfermedad ni transmiten enfermedades.
Los piojos son la segunda afección más común entre los niños, sólo superada por el resfriado común.
Sí es posible contagiarse de piojos a través de almohadas o sillones, porque pueden vivir hasta 24 hrs fuera de la cabeza. Además son resistentes al agua, por lo cual también es posible contagiarse en piscinas.
La causa de que uno de los principales indicios de que hay piojos sea el constante deseo de rascarse, es debido a la saliva que inyectan los piojos al alimentarse de la sangre.


La mejor manera de mantenerse lejos de estos visitantes indeseados es la revisión periódica, cada 7 días. Estar atentos a los indicios, informarse e informar a los otros cuando existe un contagio. Nunca alarmarnos y mucho menos segregar a los niños.


Y por supuesto, no peques de ingenua como sucedió en mi caso.

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